Nunca una campaña publicitaria salió más barata a aquéllos que desean y enarbolan la independencia de España. Un conjunto de Alcaldes y líderes de formaciones antisistema convocaron ayer a unas 700.000 personas (según las normas de nuestro sistema electoral), más, teniendo en cuenta que menores de dieciocho años votaron, para expresar su deseo de independencia del Estado colonialista que es España.
Los instigadores saben que la consulta es ilegal, por supuesto no es ni puede ser vinculante, pero es una plataforma excelente para que los voceros de los independenitistas consigan una fenomenal campaña publicitaria.
A diferencia de lo que opina el PP, no creo que estos partidos y grupos de presión hayan utilizado este mecanismo para forzar al Tribunal Constitucional a cuenta de su no sentencia sobre la Reforma de Estatuto, entre otra cosas porque la consulta lleva programada desde hace meses y nadie suponía entonces que el TC iba a seguir haciendo dejación de funciones. Además, tampoco creo que esta llamada al independentismo ayude a la verdadera causa catalana, que no es la independencia sino la autosuficiencia.
Los catalanes saben que independizarse de España no solo es inviable jurídicamente y socialmente, sino económicamente, que es al final lo que más les importa a sus dirigentes políticos.
Lo que sí desean es la plena autonomía. Es decir, que el Estado siga sufragando los gastos de una política cien por cien autonómica. Yo manejo los fondos generados en Cataluña y además dispongo de unas prestaciones de seguridad social españolas, una defensa española, una lucha contra el delito organizado española y... una liga de fútbol española (no quieren que el Barça juegue contra el Palamós o el Sant Sadurní).
Apelando a unos indefinidos hechos diferenciales y a unos autoproclamados derechos históricos, la clase política catalana prefiere autogestionarse en política interior y relaciones internacionales, pero que el resto de españoles paguen el coste de un Estado fuerte, y utilizan a unos paletos catalanes, muchos de ellos descendientes de jienenses, malagueños o cordobeses, que reclaman para sí que se les reconozca la independencia en virtud de los derechos históricos. Ya me dirán qué Historia es la catalana sin la emigración andaluza, valenciana, balear o aragonesa y sin su pertenencia a la Corona de Aragón, primero y a España siempre despúes (excepto un brevísimo periodo de meses durante la guerra de independencia con Francia, por la que prefirieron ser franceses a españoles, pero nunca independientes. Así, se llamaba a Cataluña la Coblenza del Sur.
Pero al final de toda esta alaraca y despliegue de medios informativos, lo que ha quedado es una fenomenal campaña publicitaria pagada con fondos públicos. Se ha realizado una consulta ilegal a sabiendas con fondos públicos. Todos los catalanes pertenecientes a esos municipios, incluido el 70% que no ha votado, han pagado este esperpento político.
¿Se decidirá alguna fuerza política a denunciar por prevaricación a estos Alcaldes? No lo creo, las elecciones catalanas están muy cerca y nadie quiere asumir ese coste.
lunes 14 de diciembre de 2009
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